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Que haya un competidor dominante no significa que no haya oportunidades. Solo cambia dónde debes buscarlas.

Que haya un competidor dominante no significa que no haya oportunidades. Solo cambia dónde debes buscarlas.

Desafiar a un líder del mercado en los ámbitos en los que ya domina puede resultar caro. Eso no significa que el mercado no sea atractivo. Lo que cambia es la pregunta: ya no se trata de cómo alcanzarlos, sino de dónde sigue habiendo una demanda valiosa que no está bien atendida.